Es mediodía del 14 de junio de 2017 y entre dos y tres millares de raqaypampeños y raqaypampeñas mayores de 18 años colman la cancha de fútbol de la subcentral. Han venido con sus mejores trajes y vestidos, con sombreros blancos de copa alta y poco a poco van formando en columnas que se extienden de arco a arco y más allá.
Llegaron a pie, en motocicletas y todo tipo de vehículos desde las 43 comunidades del Territorio Indígena Originario Campesino (TIOC) de Raqaypampa, y con esmero y disciplina forman en filas en el campo deportivo, no para recibir un bien, acceder a un servicio o ensayar para el próximo desfile cívico sino para elegir a las seis autoridades del primer autogobierno indígena de tierras altas de Bolivia.
A 246 kilómetros al sureste de la ciudad de Cochabamba, en la frontera departamental con Chuquisaca y Potosí, los descendientes del antiguo pueblo chuwis constituyen la Autonomía Indígena Originaria Campesina (AIOC) de Raqaypampa para gobernar en su territorio ancestral.
Los chuwis habitaron en las alturas de Mizque y Aiquile mucho antes de la llegada de los incas y de los españoles; durante la conquista se replegaron hasta las alturas del valle para no desaparecer y en 1946 sus descendientes se rebelaron contra la opresión de la hacienda feudal.
Luego de la Revolución de 1952, los herederos de los chuwis forjaron “la cultura de las alturas de Raqaypampa” y en más de cuatro décadas desarrollaron estructuras de gobierno y de gestión territorial propias. Administran directamente su territorio desde la creación del Distrito Municipal Indígena en 1996; consolidaron su autonomía a mediados de 2005 al recibir el título ejecutorial de su Tierra Comunitaria de Origen (TCO); fueron pioneros en iniciar el trámite para el acceso a la Autonomía Indígena Originaria Campesina (AIOC) vía territorio; aprobaron su Estatuto Autonómico en el referendo del 20 de noviembre de 2016 y este miércoles 14 de junio de 2017 dan el último paso para constituir su AIOC, autogobernarse y ejercer la libre determinación, el sueño de sus antepasados.
El Órgano Electoral Plurinacional (OEP) ha acompañado todo ese proceso democrático a través de diversas acciones de observación y comunicación, con el objetivo de profundizar la democracia intercultural, garantizar la participación informada y el efectivo ejercicio de la democracia comunitaria, con sus normas, saberes y mecanismos de gestión y de decisión colectiva, respetando la participación igualitaria de hombres y mujeres.



