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Bolivianas y bolivianos:
Hoy, domingo 17 de agosto, viviremos un nuevo capítulo de la historia democrática de nuestro país. Millones de bolivianas y bolivianos acudirán a las urnas para decidir, con la fuerza de su voto, quién conducirá los destinos de nuestra Nación. Este es el décimo proceso electoral consecutivo desde la recuperación de la democracia en 1982, aunque debemos precisar dos hechos: Primero, que la elección de 2005 se realizó de manera anticipada por las renuncias, a su turno, tanto del Presidente Sánchez de Lozada como de su Vicepresidente Carlos Mesa, que lo reemplazó por un breve periodo. Segundo, que la elección de 2019 fue dejada sin efecto, lo que motivó que de manera interina asuma la Sra. Añez y se amplíe el mandato de todas las autoridades electas.
Hoy, domingo 17 de agosto, viviremos un nuevo capítulo de la historia democrática de nuestro país. Millones de bolivianas y bolivianos acudirán a las urnas para decidir, con la fuerza de su voto, quién conducirá los destinos de nuestra Nación. Este es el décimo proceso electoral consecutivo desde la recuperación de la democracia en 1982, aunque debemos precisar dos hechos: Primero, que la elección de 2005 se realizó de manera anticipada por las renuncias, a su turno, tanto del Presidente Sánchez de Lozada como de su Vicepresidente Carlos Mesa, que lo reemplazó por un breve periodo. Segundo, que la elección de 2019 fue dejada sin efecto, lo que motivó que de manera interina asuma la Sra. Añez y se amplíe el mandato de todas las autoridades electas.
Ahora bien, cuando conversamos con alguna gente o escuchamos a los líderes políticos, encontramos que todos se declaran demócratas. Parece ser que la democracia es realmente importante y que todos consideran que, sea lo que fuere, es algo bueno, algo que debieran poseer las sociedades, porque reitero, todos pretendemos ser demócratas.
Que la democracia es algo importante, no cabe duda, ya que la propia Organización de Estados Americanos adoptó en septiembre del año 2001 (XXVIII Período Extraordinario de Sesiones de la Asamblea General, en Lima), la denominada “Carta Democrática Interamericana”, documento que prevé instrumentos para la defensa colectiva de la democracia, incluyendo la llamada “Cláusula Democrática”, en que se declara que la alteración o ruptura es un “obstáculo insuperable” para participar en la Asamblea General o en otras actividades de la O.E.A.
La democracia es –sin duda– un compromiso que se construye cada día y se renueva en jornadas como ésta. El voto es nuestra voz y es la herramienta más poderosa que tenemos para expresar nuestras convicciones. Por eso, esta jornada no es solo una elección: es una reafirmación de nuestra libertad y de nuestro derecho a decidir. Pero, como ya dijimos en varias oportunidades, La democracia es o debe ser una forma de vida, una manera permanente de ver y hacer las cosas. Debe significar tolerancia, respeto a las ideas ajenas, respeto a los derechos ajenos, capacidad de diálogo para solucionar pacíficamente los problemas y las controversias. Debe ser una cultura que se practique cada día, con espíritu solidario, fraterno. Debe constituir un sistema que garantice la libertad pero también un trabajo digno, salud, educación y vivienda para todos. Debe ser un sistema en que se imponga el imperio de la ley para todos, sin distinciones de ninguna clase. En que haya seguridad, igualdad y libertad. No puede haber un orden político o económico justo que no esté basado en la libertad: sin libertad no hay justicia verdadera. El Estado tiene que ser un Estado de libertad pero también un Estado de bienestar social y seguridad colectiva.
Este proceso es, sin duda, el más importante de la historia contemporánea, no solo porque se juegan muchas cosas sino porque coincide con la celebración del bicentenario de nuestra independencia. Esta elección se realiza 11 días después del 6 de agosto, fecha grabada en nuestra memoria colectiva como el día en que se consagró el sueño de libertad de nuestros héroes y mártires. Desde el Tribunal Supremo Electoral saludamos una vez más la epopeya.
Ahora bien, llegar a esta fecha no fue fácil. Si hace cinco años pensamos que las elecciones generales del año 2020 fueron las más difíciles de la historia, ahora podemos afirmar que eso no era cierto, porque surgieron dificultades que complejizaron este proceso: La difícil situación económica que confronta el país, en más de una oportunidad nos obligó a buscar soluciones creativas; las secuelas de la pandemia y los conflictos armados en el mundo aun repercuten en nuestro país; las tensiones de la multipolarización de la sociedad boliviana aún no fueron resueltas del todo. Asimismo, algunos grupos y poderes facticos se vieron tentados con la idea de afectar o interrumpir el normal desarrollo del proceso, aspecto que no pasó desapercibido para la ciudadanía. Finalmente, los compromisos asumidos en los encuentros multipartidarios por la democracia, no se cumplieron a plenitud, por lo que el TSE tuvo que transitar el camino en solitario.
Sin embargo, el TSE enfrentó con fortaleza los distintos desafíos, defendió su independencia como Órgano del Estado y mostró su capacidad para desarrollar elecciones justas, limpias, transparentes y técnicamente confiables, principios rectores asumidos con compromiso, entusiasmo y responsabilidad por el personal del OEP.
Justamente, gracias a la capacidad de nuestro talento humano pudimos desarrollar un sistema rápido de resultados que se complementa con el sistema de cómputo, el mismo que cuenta con certificaciones de calidad, al igual que nuestro sistema de registro. Soluciones tecnológicas que fortalecen la política de trasparencia que la ciudadanía espera y que deberían ser suficientes para evitar las injustas denuncias de fraude o manipulación dolosa de resultados.
Asimismo, confiamos en la exitosa capacitación de los notarios y jurados electorales por parte de nuestros equipos para que el proceso de votación se lleve a cabo sin dificultades ni contratiempos.
El OEP tiene la convicción de administrar estas elecciones con eficiencia, transparencia e imparcialidad. Podemos incurrir en algunos errores o equivocaciones, ya que no somos infalibles, cualidad exclusiva de los Dioses, pero que no exista duda alguna acerca de nuestra honestidad y buena fe.
Quiero dirigirme de manera especial a las y los candidatos: Hoy es un día para mostrar madurez política y compromiso con las reglas del juego democrático. Respetar los resultados, aceptarlos con hidalguía y contribuir a la paz social es una muestra de verdadera grandeza. La democracia no solo se honra cuando se gana, sino también cuando se respeta la decisión soberana del pueblo.
Despojémonos de ambiciones personales y de grupo, y ofrezcamos a esta tierra bendita, nuestro decidido esfuerzo patriótico; no sólo como un mero enunciado circunstancial. Demostremos verdaderamente nuestro civismo, logrando la vigencia plena de los derechos de la ciudadanía, que aspira a salir de su postración y postergación.
Encaucemos nuestros criterios y diferencias por un solo camino: el progreso y bienestar de los habitantes, de la mayoría empobrecida y abandonada; brindémosles las herramientas necesarias con las cuales puedan afrontar el porvenir. Luchemos juntos, por el engrandecimiento de nuestra querida Bolivia.
Posiblemente nuestro sistema democrático y nuestro sistema electoral no sean perfectos, pero como toda actividad u obra humana son perfectibles. En todo caso, en estos doscientos años de vida del Estado Boliviano, han funcionado y han permitido a las bolivianas y a los bolivianos, en general, una convivencia pacífica, salvo aquéllos deplorables periodos de dictadura que no deben repetirse.
A las y los ciudadanos, los invito a participar con total confianza. Nuestro proceso electoral cuenta con procedimientos claros y seguros:
Quiero también destacar la presencia de observadores nacionales e internacionales. Su labor es fundamental: recorren los recintos, supervisan procedimientos, verifican el cumplimiento de la normativa y elaboran informes independientes que fortalecen la credibilidad del proceso. Su mirada externa y técnica es un pilar adicional para la confianza ciudadana. GRACIAS POR ACOMPAÑARNOS.
A los Tribunales Electorales, les pido cumplir su labor con integridad, imparcialidad y eficiencia, cuidando cada detalle para que este proceso sea un ejemplo de transparencia.
A nuestro personal, gracias por su compromiso y esfuerzo durante meses de preparación. Sin su trabajo silencioso y dedicado, nada de esto sería posible.
Finalmente, mi reconocimiento y gratitud al pueblo boliviano, que con seguridad hoy demostrará que la verdadera fuerza de una Nación está en su capacidad de decidir en paz, con respeto y en democracia. Que esta jornada sea ejemplar y que el mundo vea a Bolivia como un país que honra su voto.
Quiero, por tanto, exhortar a todas las y los ciudadanos, a que concurran a sus recintos electorales con esperanza, entusiasmo y confianza, en paz y con la certeza absoluta de que su voto será respetado y formará parte de la voluntad popular para la conformación de un nuevo gobierno.
Bolivianas y bolivianos: Los invito a que participen con entusiasmo. Con su voto y con su ejemplo, seguiremos construyendo democracia.
Declaro inaugurada la jornada electoral.
Muchas gracias.
Que la democracia es algo importante, no cabe duda, ya que la propia Organización de Estados Americanos adoptó en septiembre del año 2001 (XXVIII Período Extraordinario de Sesiones de la Asamblea General, en Lima), la denominada “Carta Democrática Interamericana”, documento que prevé instrumentos para la defensa colectiva de la democracia, incluyendo la llamada “Cláusula Democrática”, en que se declara que la alteración o ruptura es un “obstáculo insuperable” para participar en la Asamblea General o en otras actividades de la O.E.A.
La democracia es –sin duda– un compromiso que se construye cada día y se renueva en jornadas como ésta. El voto es nuestra voz y es la herramienta más poderosa que tenemos para expresar nuestras convicciones. Por eso, esta jornada no es solo una elección: es una reafirmación de nuestra libertad y de nuestro derecho a decidir. Pero, como ya dijimos en varias oportunidades, La democracia es o debe ser una forma de vida, una manera permanente de ver y hacer las cosas. Debe significar tolerancia, respeto a las ideas ajenas, respeto a los derechos ajenos, capacidad de diálogo para solucionar pacíficamente los problemas y las controversias. Debe ser una cultura que se practique cada día, con espíritu solidario, fraterno. Debe constituir un sistema que garantice la libertad pero también un trabajo digno, salud, educación y vivienda para todos. Debe ser un sistema en que se imponga el imperio de la ley para todos, sin distinciones de ninguna clase. En que haya seguridad, igualdad y libertad. No puede haber un orden político o económico justo que no esté basado en la libertad: sin libertad no hay justicia verdadera. El Estado tiene que ser un Estado de libertad pero también un Estado de bienestar social y seguridad colectiva.
Este proceso es, sin duda, el más importante de la historia contemporánea, no solo porque se juegan muchas cosas sino porque coincide con la celebración del bicentenario de nuestra independencia. Esta elección se realiza 11 días después del 6 de agosto, fecha grabada en nuestra memoria colectiva como el día en que se consagró el sueño de libertad de nuestros héroes y mártires. Desde el Tribunal Supremo Electoral saludamos una vez más la epopeya.
Ahora bien, llegar a esta fecha no fue fácil. Si hace cinco años pensamos que las elecciones generales del año 2020 fueron las más difíciles de la historia, ahora podemos afirmar que eso no era cierto, porque surgieron dificultades que complejizaron este proceso: La difícil situación económica que confronta el país, en más de una oportunidad nos obligó a buscar soluciones creativas; las secuelas de la pandemia y los conflictos armados en el mundo aun repercuten en nuestro país; las tensiones de la multipolarización de la sociedad boliviana aún no fueron resueltas del todo. Asimismo, algunos grupos y poderes facticos se vieron tentados con la idea de afectar o interrumpir el normal desarrollo del proceso, aspecto que no pasó desapercibido para la ciudadanía. Finalmente, los compromisos asumidos en los encuentros multipartidarios por la democracia, no se cumplieron a plenitud, por lo que el TSE tuvo que transitar el camino en solitario.
Sin embargo, el TSE enfrentó con fortaleza los distintos desafíos, defendió su independencia como Órgano del Estado y mostró su capacidad para desarrollar elecciones justas, limpias, transparentes y técnicamente confiables, principios rectores asumidos con compromiso, entusiasmo y responsabilidad por el personal del OEP.
Justamente, gracias a la capacidad de nuestro talento humano pudimos desarrollar un sistema rápido de resultados que se complementa con el sistema de cómputo, el mismo que cuenta con certificaciones de calidad, al igual que nuestro sistema de registro. Soluciones tecnológicas que fortalecen la política de trasparencia que la ciudadanía espera y que deberían ser suficientes para evitar las injustas denuncias de fraude o manipulación dolosa de resultados.
Asimismo, confiamos en la exitosa capacitación de los notarios y jurados electorales por parte de nuestros equipos para que el proceso de votación se lleve a cabo sin dificultades ni contratiempos.
El OEP tiene la convicción de administrar estas elecciones con eficiencia, transparencia e imparcialidad. Podemos incurrir en algunos errores o equivocaciones, ya que no somos infalibles, cualidad exclusiva de los Dioses, pero que no exista duda alguna acerca de nuestra honestidad y buena fe.
Quiero dirigirme de manera especial a las y los candidatos: Hoy es un día para mostrar madurez política y compromiso con las reglas del juego democrático. Respetar los resultados, aceptarlos con hidalguía y contribuir a la paz social es una muestra de verdadera grandeza. La democracia no solo se honra cuando se gana, sino también cuando se respeta la decisión soberana del pueblo.
Despojémonos de ambiciones personales y de grupo, y ofrezcamos a esta tierra bendita, nuestro decidido esfuerzo patriótico; no sólo como un mero enunciado circunstancial. Demostremos verdaderamente nuestro civismo, logrando la vigencia plena de los derechos de la ciudadanía, que aspira a salir de su postración y postergación.
Encaucemos nuestros criterios y diferencias por un solo camino: el progreso y bienestar de los habitantes, de la mayoría empobrecida y abandonada; brindémosles las herramientas necesarias con las cuales puedan afrontar el porvenir. Luchemos juntos, por el engrandecimiento de nuestra querida Bolivia.
Posiblemente nuestro sistema democrático y nuestro sistema electoral no sean perfectos, pero como toda actividad u obra humana son perfectibles. En todo caso, en estos doscientos años de vida del Estado Boliviano, han funcionado y han permitido a las bolivianas y a los bolivianos, en general, una convivencia pacífica, salvo aquéllos deplorables periodos de dictadura que no deben repetirse.
A las y los ciudadanos, los invito a participar con total confianza. Nuestro proceso electoral cuenta con procedimientos claros y seguros:
- Un padrón electoral depurado y revisado, que garantiza que cada ciudadano habilitado pueda votar una sola vez y en el recinto que le corresponde.
- Un sistema de cadena de custodia que asegura que todo el material electoral, desde su distribución hasta su retorno, esté protegido y controlado en cada etapa.
- Un escrutinio público en cada mesa de votación, donde los jurados electorales, en presencia de delegados de organizaciones políticas y observadores, cuentan voto por voto con total transparencia.
- Un cómputo oficial de resultados, realizado por los Tribunales Electorales Departamentales y supervisado por el Tribunal Supremo Electoral, que es público, verificable y respaldado por actas firmadas en mesa.
- Un sistema de resultados preliminares, que brinda a la población información oportuna y transparente sobre las tendencias, sin sustituir el cómputo oficial.
- La aplicación de innovaciones tales como la preparación de materiales sencillos de uso, como el nuevo modelo de Acta de escrutinio y cómputo; la elaboración de listas de mellizos y gemelos para evitar su depuración automática por parte de los sistemas informáticos; la entrega de listas de votantes a las organizaciones políticas en todas las mesas electorales.
- La implementación de un sticker sobre los resultados del acta, constituye una nueva medida de seguridad que permite garantizar que los datos contenidos en dicho documento no pueden ser alterados.
Quiero también destacar la presencia de observadores nacionales e internacionales. Su labor es fundamental: recorren los recintos, supervisan procedimientos, verifican el cumplimiento de la normativa y elaboran informes independientes que fortalecen la credibilidad del proceso. Su mirada externa y técnica es un pilar adicional para la confianza ciudadana. GRACIAS POR ACOMPAÑARNOS.
A los Tribunales Electorales, les pido cumplir su labor con integridad, imparcialidad y eficiencia, cuidando cada detalle para que este proceso sea un ejemplo de transparencia.
A nuestro personal, gracias por su compromiso y esfuerzo durante meses de preparación. Sin su trabajo silencioso y dedicado, nada de esto sería posible.
Finalmente, mi reconocimiento y gratitud al pueblo boliviano, que con seguridad hoy demostrará que la verdadera fuerza de una Nación está en su capacidad de decidir en paz, con respeto y en democracia. Que esta jornada sea ejemplar y que el mundo vea a Bolivia como un país que honra su voto.
Quiero, por tanto, exhortar a todas las y los ciudadanos, a que concurran a sus recintos electorales con esperanza, entusiasmo y confianza, en paz y con la certeza absoluta de que su voto será respetado y formará parte de la voluntad popular para la conformación de un nuevo gobierno.
Bolivianas y bolivianos: Los invito a que participen con entusiasmo. Con su voto y con su ejemplo, seguiremos construyendo democracia.
Declaro inaugurada la jornada electoral.
Muchas gracias.








