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Hoy es un día muy importante en mi vida, porque gracias al apoyo de la Sala Plena asumo el alto honor de liderar al Tribunal Supremo Electoral. Lo hago con profundo sentido de responsabilidad, consciente de que el país demanda instituciones sólidas, confiables e independientes, capaces de garantizar que la voluntad popular sea respetada y que la democracia se fortalezca.
Agradezco a las señoras y señores vocales por la confianza depositada en mi persona. Esa confianza es un privilegio personal; que se constituye en un mandato institucional que asumo con humildad y con la firme determinación de ejercer esta Presidencia con independencia, transparencia y vocación de servicio al país.
El Tribunal Supremo Electoral ha demostrado, en los procesos electorales recientes, que es posible conducir elecciones complejas en un contexto de alta tensión política, cumpliendo la Constitución y la ley, y actuando con profesionalismo y responsabilidad. Ese esfuerzo colectivo permitió recuperar la confianza ciudadana en el Órgano Electoral Plurinacional, un activo democrático fundamental que debemos preservar y profundizar.
La democracia se sostiene sobre la confianza, y la confianza se construye con hechos, no con discursos. Por ello, esta gestión estará marcada por decisiones claras, reglas firmes, procedimientos transparentes y un compromiso inquebrantable con la imparcialidad. El Tribunal Supremo Electoral no responde a intereses partidarios ni coyunturales; responde exclusivamente a la Constitución, a la ley y al pueblo boliviano.
En este escenario, la transparencia será un eje central de nuestra gestión. No como un eslogan, sino como una práctica permanente que atraviese todas las etapas del proceso electoral. Fortaleceremos la observación electoral nacional e internacional, garantizaremos el acceso oportuno y verificable a la información para la ciudadanía, las organizaciones políticas y de la sociedad civil, consolidaremos los mecanismos de control y fiscalización y profundizaremos la rendición de cuentas ante la gente.
Por ello a tiempo de agradecer el trabajo de cada uno de los servidores y técnicos electorales, invoco su compromiso de trabajo tesonero para continuar aportando en el fortalecimiento de la institucionalidad electoral.
Nuestra primera tarea se centrará definitivamente en continuar con la organización de la Elección de Autoridades Políticas Departamentales, Regionales y Municipales 2026. Garantizando que cada actividad del Calendario electoral se cumpla correctamente, abriendo nuevamente las puertas de la casa de la democracia para que las organizaciones políticas y la sociedad civil observen de cerca el proceso.
En ese sentido garantizamos que el funcionamiento del Sistema de Resultados Preliminares, SIREPRE, que brinda certeza de los resultados a la ciudadanía el mismo día de las elecciones. Además, haremos la entrega de las listas del Padrón Electoral a los delgados de las más de 200 organizaciones políticas que participaran.
Continuando en la misma línea, reafirmo ante el país nuestro compromiso de iniciar las gestiones este año para la realización de un nuevo empadronamiento biométrico en todo el territorio nacional. Este proceso será técnico, inclusivo y transparente, y tendrá como único objetivo garantizar el derecho al voto de todas y todos los bolivianos.
El nuevo padrón electoral se construirá con las más altas medidas de seguridad, resguardando la identidad ciudadana y la integridad de los datos. Un padrón confiable es la base de elecciones legítimas y de resultados incuestionables.
Quiero ser claro ante todos los actores políticos del país: el Tribunal Supremo Electoral será un árbitro firme, imparcial y respetuoso de las reglas. Exigiremos el cumplimiento de la ley, el respeto a las decisiones de la autoridad electoral y el compromiso democrático de quienes participan en la contienda política. La democracia se fortalece cuando las reglas se cumplen y cuando los resultados se respetan.
Mi compromiso con el Órgano Electoral Plurinacional no es circunstancial ni improvisado. Es el resultado de una trayectoria de más de 21 años en el Órgano Electoral Plurinacional y 30 procesos electorales en el hombro, construida desde la base institucional, recorriendo cada nivel de responsabilidad y comprendiendo, desde la experiencia, que la democracia se defiende con trabajo técnico, con ética pública y con independencia institucional.
Asumir la Presidencia del Tribunal Supremo Electoral es para mí un honor y, sobre todo, una responsabilidad histórica. Defender la democracia significa defender el voto, la independencia del Órgano Electoral y la justicia electoral. Significa tomar decisiones firmes cuando corresponda, incluso cuando sean difíciles, siempre en resguardo del interés del ciudadano y de la ley.
Antes de concluir, permítanme abrir un espacio desde lo más profundo de mi corazón. Nada de lo que hoy asumo sería posible sin el respaldo de mi familia. A mis padres, hermanos, a mi esposa y a mi hijo, gracias por su apoyo incondicional, por su paciencia y por ser mi fortaleza en cada etapa de este camino de servicio público.
Asumo hoy esta responsabilidad con la convicción de que servir a la democracia es servir al pueblo. Honraré la confianza depositada en mí con trabajo incansable, con transparencia, con independencia y con lealtad a la Constitución y al país.
Que cada decisión que tomemos esté a la altura de la historia, del momento que vive Bolivia y de las generaciones que vendrán. Dios los bendiga a todos.
Muchas gracias.
El Tribunal Supremo Electoral ha demostrado, en los procesos electorales recientes, que es posible conducir elecciones complejas en un contexto de alta tensión política, cumpliendo la Constitución y la ley, y actuando con profesionalismo y responsabilidad. Ese esfuerzo colectivo permitió recuperar la confianza ciudadana en el Órgano Electoral Plurinacional, un activo democrático fundamental que debemos preservar y profundizar.
La democracia se sostiene sobre la confianza, y la confianza se construye con hechos, no con discursos. Por ello, esta gestión estará marcada por decisiones claras, reglas firmes, procedimientos transparentes y un compromiso inquebrantable con la imparcialidad. El Tribunal Supremo Electoral no responde a intereses partidarios ni coyunturales; responde exclusivamente a la Constitución, a la ley y al pueblo boliviano.
En este escenario, la transparencia será un eje central de nuestra gestión. No como un eslogan, sino como una práctica permanente que atraviese todas las etapas del proceso electoral. Fortaleceremos la observación electoral nacional e internacional, garantizaremos el acceso oportuno y verificable a la información para la ciudadanía, las organizaciones políticas y de la sociedad civil, consolidaremos los mecanismos de control y fiscalización y profundizaremos la rendición de cuentas ante la gente.Por ello a tiempo de agradecer el trabajo de cada uno de los servidores y técnicos electorales, invoco su compromiso de trabajo tesonero para continuar aportando en el fortalecimiento de la institucionalidad electoral.
Nuestra primera tarea se centrará definitivamente en continuar con la organización de la Elección de Autoridades Políticas Departamentales, Regionales y Municipales 2026. Garantizando que cada actividad del Calendario electoral se cumpla correctamente, abriendo nuevamente las puertas de la casa de la democracia para que las organizaciones políticas y la sociedad civil observen de cerca el proceso.
En ese sentido garantizamos que el funcionamiento del Sistema de Resultados Preliminares, SIREPRE, que brinda certeza de los resultados a la ciudadanía el mismo día de las elecciones. Además, haremos la entrega de las listas del Padrón Electoral a los delgados de las más de 200 organizaciones políticas que participaran.
Continuando en la misma línea, reafirmo ante el país nuestro compromiso de iniciar las gestiones este año para la realización de un nuevo empadronamiento biométrico en todo el territorio nacional. Este proceso será técnico, inclusivo y transparente, y tendrá como único objetivo garantizar el derecho al voto de todas y todos los bolivianos.
El nuevo padrón electoral se construirá con las más altas medidas de seguridad, resguardando la identidad ciudadana y la integridad de los datos. Un padrón confiable es la base de elecciones legítimas y de resultados incuestionables.
Quiero ser claro ante todos los actores políticos del país: el Tribunal Supremo Electoral será un árbitro firme, imparcial y respetuoso de las reglas. Exigiremos el cumplimiento de la ley, el respeto a las decisiones de la autoridad electoral y el compromiso democrático de quienes participan en la contienda política. La democracia se fortalece cuando las reglas se cumplen y cuando los resultados se respetan.
Mi compromiso con el Órgano Electoral Plurinacional no es circunstancial ni improvisado. Es el resultado de una trayectoria de más de 21 años en el Órgano Electoral Plurinacional y 30 procesos electorales en el hombro, construida desde la base institucional, recorriendo cada nivel de responsabilidad y comprendiendo, desde la experiencia, que la democracia se defiende con trabajo técnico, con ética pública y con independencia institucional.Asumir la Presidencia del Tribunal Supremo Electoral es para mí un honor y, sobre todo, una responsabilidad histórica. Defender la democracia significa defender el voto, la independencia del Órgano Electoral y la justicia electoral. Significa tomar decisiones firmes cuando corresponda, incluso cuando sean difíciles, siempre en resguardo del interés del ciudadano y de la ley.
Antes de concluir, permítanme abrir un espacio desde lo más profundo de mi corazón. Nada de lo que hoy asumo sería posible sin el respaldo de mi familia. A mis padres, hermanos, a mi esposa y a mi hijo, gracias por su apoyo incondicional, por su paciencia y por ser mi fortaleza en cada etapa de este camino de servicio público.
Asumo hoy esta responsabilidad con la convicción de que servir a la democracia es servir al pueblo. Honraré la confianza depositada en mí con trabajo incansable, con transparencia, con independencia y con lealtad a la Constitución y al país.
Que cada decisión que tomemos esté a la altura de la historia, del momento que vive Bolivia y de las generaciones que vendrán. Dios los bendiga a todos.
Muchas gracias.






