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Distinguidas autoridades de los Órganos del Estado, representantes de las instituciones vinculadas a la administración de justicia, invitados especiales, señoras y señores. Reciban un saludo respetuoso y fraterno de parte de la Sala Plena del Tribunal Supremo Electoral.
Una vez más, los Órganos del poder público se reúnen en un espacio de diálogo sincero y constructivo, con el objetivo de preservar y fortalecer lo logrado recientemente: un sistema electoral transparente, oportuno y confiable, que garantiza la paz social y el Estado de Derecho en Bolivia. Este logro ha sido posible gracias a la profundización de la independencia de los poderes del Estado, su fortalecimiento institucional y a la vocación democrática de sus miembros.
El calendario electoral de las Elecciones Subnacionales ingresa en la fase más delicada e importante del proceso que, como lo hemos señalado antes, es considerado como la elección más compleja en su realización, debido a la magnitud de la logística que se ejecuta y a los diversos recursos que se emplean. Este desafío no recae en un solo actor, sino que compromete a la institucionalidad del Estado en su conjunto, y convoca de manera especial a quienes tenemos la delicada responsabilidad de administrar e impartir justicia, en sus distintos ámbitos y materias.
En ese sentido, la democracia no se defiende únicamente con discursos o declaraciones; se la reivindica con hechos concretos y con decisiones asumidas con responsabilidad. Administrar democracia implica comprender que el proceso electoral no es un asunto exclusivo del Órgano Electoral Plurinacional, sino una responsabilidad compartida con todas las instituciones que integran el sistema de justicia.
Consecuentemente, las elecciones no pueden ni deben convertirse en un espacio de confrontación entre instituciones; por el contrario, deben constituirse en el escenario donde el Estado, en su conjunto, demuestre madurez democrática, actuando de manera cohesionada, respetando siempre su independencia institucional. La ciudadanía espera de nosotros certezas, no conflictos; seguridad jurídica, no contradicciones; y decisiones que resguarden el interés general por encima de intereses políticos o de grupo.
Estas certezas se materializan en uno de los pilares fundamentales que exhortamos a resguardar: el principio de preclusión. Este principio garantiza la seguridad jurídica y la estabilidad del proceso electoral. Sin preclusión no existen reglas claras, y sin reglas claras no hay igualdad ni confianza en el proceso electoral. Defender este principio es, en esencia, defender la democracia misma.
Sin embargo, pese a todo el avance, nuevamente algunas voces pretenden instalar discursos dirigidos a denostar el sistema democrático y el debido proceso. Frente a ello, queremos ser claros y contundentes: los Órganos del Estado no actuarán bajo ningún tipo de presión ni descalificación. Nuestra misión institucional, guiada por la Constitución Política del Estado, la normativa vigente y una firme convicción democrática, constituye la brújula que orienta nuestro accionar. Aunque se intente desinformar o desacreditar, será la ciudadanía quien juzgue nuestros actos, y estamos tranquilos porque nuestras resoluciones se sustentan en la legalidad y la imparcialidad.
Nuestras acciones valen más que las palabras. El TSE ha demostrado su conducta con hechos, conduciendo procesos electorales transparentes, íntegros y técnicamente confiables. Ese es el camino que seguiremos recorriendo, con la seguridad de que, junto a todas las autoridades del sistema de justicia, continuaremos construyendo y fortaleciendo la democracia.
Hoy quiero solicitarles su compromiso y acompañamiento. La historia no juzgará nuestras intenciones, sino nuestras decisiones y acciones frente al pueblo al que nos debemos, y es ante ese pueblo que debemos responder con integridad y coherencia.
Por ello, agradezco y destaco su predisposición al diálogo y a la coordinación, en aras de fortalecer el desarrollo de las Elecciones Subnacionales. Su presencia hoy aquí es una manifestación sincera de la voluntad de continuar transitando este camino desde la independencia, la institucionalidad y la ley.
Permítanme cerrar mi intervención recordando un verso arraigado en nuestra identidad, tomado del Himno a Tarija, que hoy cobra especial sentido frente a quienes pretenden desacreditar la institucionalidad electoral:
“Ni tiranos ni déspotas nunca
nuestro orgullo podrán abatir;
somos libres de hacernos esclavos,
preferimos mil veces morir.”
Con ese espíritu, reafirmemos hoy nuestro compromiso indeclinable de defender la democracia, el principio de preclusión y la justicia, porque solo así honraremos la confianza del pueblo y fortaleceremos el futuro democrático de nuestro país.
Con estas palabras, doy por inaugurada la presente reunión. Gracias.
Una vez más, los Órganos del poder público se reúnen en un espacio de diálogo sincero y constructivo, con el objetivo de preservar y fortalecer lo logrado recientemente: un sistema electoral transparente, oportuno y confiable, que garantiza la paz social y el Estado de Derecho en Bolivia. Este logro ha sido posible gracias a la profundización de la independencia de los poderes del Estado, su fortalecimiento institucional y a la vocación democrática de sus miembros.
El calendario electoral de las Elecciones Subnacionales ingresa en la fase más delicada e importante del proceso que, como lo hemos señalado antes, es considerado como la elección más compleja en su realización, debido a la magnitud de la logística que se ejecuta y a los diversos recursos que se emplean. Este desafío no recae en un solo actor, sino que compromete a la institucionalidad del Estado en su conjunto, y convoca de manera especial a quienes tenemos la delicada responsabilidad de administrar e impartir justicia, en sus distintos ámbitos y materias.
En ese sentido, la democracia no se defiende únicamente con discursos o declaraciones; se la reivindica con hechos concretos y con decisiones asumidas con responsabilidad. Administrar democracia implica comprender que el proceso electoral no es un asunto exclusivo del Órgano Electoral Plurinacional, sino una responsabilidad compartida con todas las instituciones que integran el sistema de justicia.
Consecuentemente, las elecciones no pueden ni deben convertirse en un espacio de confrontación entre instituciones; por el contrario, deben constituirse en el escenario donde el Estado, en su conjunto, demuestre madurez democrática, actuando de manera cohesionada, respetando siempre su independencia institucional. La ciudadanía espera de nosotros certezas, no conflictos; seguridad jurídica, no contradicciones; y decisiones que resguarden el interés general por encima de intereses políticos o de grupo.
Estas certezas se materializan en uno de los pilares fundamentales que exhortamos a resguardar: el principio de preclusión. Este principio garantiza la seguridad jurídica y la estabilidad del proceso electoral. Sin preclusión no existen reglas claras, y sin reglas claras no hay igualdad ni confianza en el proceso electoral. Defender este principio es, en esencia, defender la democracia misma.
Sin embargo, pese a todo el avance, nuevamente algunas voces pretenden instalar discursos dirigidos a denostar el sistema democrático y el debido proceso. Frente a ello, queremos ser claros y contundentes: los Órganos del Estado no actuarán bajo ningún tipo de presión ni descalificación. Nuestra misión institucional, guiada por la Constitución Política del Estado, la normativa vigente y una firme convicción democrática, constituye la brújula que orienta nuestro accionar. Aunque se intente desinformar o desacreditar, será la ciudadanía quien juzgue nuestros actos, y estamos tranquilos porque nuestras resoluciones se sustentan en la legalidad y la imparcialidad.
Nuestras acciones valen más que las palabras. El TSE ha demostrado su conducta con hechos, conduciendo procesos electorales transparentes, íntegros y técnicamente confiables. Ese es el camino que seguiremos recorriendo, con la seguridad de que, junto a todas las autoridades del sistema de justicia, continuaremos construyendo y fortaleciendo la democracia.
Hoy quiero solicitarles su compromiso y acompañamiento. La historia no juzgará nuestras intenciones, sino nuestras decisiones y acciones frente al pueblo al que nos debemos, y es ante ese pueblo que debemos responder con integridad y coherencia.
Por ello, agradezco y destaco su predisposición al diálogo y a la coordinación, en aras de fortalecer el desarrollo de las Elecciones Subnacionales. Su presencia hoy aquí es una manifestación sincera de la voluntad de continuar transitando este camino desde la independencia, la institucionalidad y la ley.
Permítanme cerrar mi intervención recordando un verso arraigado en nuestra identidad, tomado del Himno a Tarija, que hoy cobra especial sentido frente a quienes pretenden desacreditar la institucionalidad electoral:
“Ni tiranos ni déspotas nunca
nuestro orgullo podrán abatir;
somos libres de hacernos esclavos,
preferimos mil veces morir.”
Con ese espíritu, reafirmemos hoy nuestro compromiso indeclinable de defender la democracia, el principio de preclusión y la justicia, porque solo así honraremos la confianza del pueblo y fortaleceremos el futuro democrático de nuestro país.
Con estas palabras, doy por inaugurada la presente reunión. Gracias.






